miércoles, 20 de julio de 2011

Conciencia.net

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20 jul 11

SOFOCADA POR SU PROPIO COLCHÓN

por el Hermano Pablo

Juliana Biedermann, anciana de setenta y ocho años de Colonia, Alemania, se sentó feliz en su nueva cama. Era una cama mullida, suave, tibia, a la que el fabricante le había añadido un suave perfume de maderas.


Juliana se puso a jugar sobre su nueva cama como una chiquilla. Vivía sola en su apartamento. Era un apartamento moderno, con esas camas plegadizas que se empotran en la pared para dejar más espacio durante el día.

Mientras la anciana probaba varias veces la suavidad del colchón, el mecanismo de la cama se accionó espontáneamente y, levantándose, atrapó a la anciana dentro del hueco. Comenzó así una pesadilla para doña Juliana que duró cabalmente tres días y tres noches.


La pobre mujer permaneció en aquel encierro hasta que al fin los vecinos alertaron a la policía y los bomberos acudieron a librarla. «Nadie oía mis gritos —dijo llorando—; mi propio colchón me sofocaba.»


Los colchones sirven para dormir, y son muy cómodos. Pero conviene tenerlos debajo del cuerpo, no encima. Porque aquello que fue creado para la comodidad, el placer y el descanso puede convertirse en algo sofocante y aun mortal si se le da un uso totalmente impropio.


Así pasa con todas las cosas que el hombre ha creado para su bienestar y beneficio. Usadas como se debe, dándoles el uso para el que fueron diseñadas, las cosas generalmente funcionan bien. Son de utilidad y provecho. Pero usadas en otra forma pueden ser hasta mortales.


Una cuerda gruesa puede ser muy buena para tender la ropa o halar un auto, pero mala si se le hace un nudo corredizo y se la ajusta al cuello. Una hojita de acero filosa puede ser muy buena para afeitarse, pero mala si se la desliza sobre las venas de la muñeca.


Lo mismo puede decirse de otra infinidad de cosas, tales como el amor. Usado como manda Dios, y para lo que fue diseñado, es maravilloso. El amor es una fuente de felicidad, de bienestar, de salud física y mental, y de progreso moral y espiritual. Pero si se usa mal este genial invento de Dios, el amor de hombre y mujer se transforma en fuente de vicio, maldad, pecado y muerte. ¿Cómo aprender a usar el amor, supremo don, siempre como Dios manda? Por medio de Cristo, Señor, Salvador, Maestro y Santificador

miércoles, 13 de enero de 2010

DOS CLASES DE PERSONAS


En la vida hay dos clases e personas....a cuál perteneces?

Los que pasan la vida soñando y los que dan vida a sus sueños.

Los que sueñan con logros y los que logran sus sueños.

Los que siguen las huellas y los que las dejaron.

Los que ven para poder creer y los que creen antes de ver.

Los que te pisan al subir y los que suben a ayudar.

Los que te dan confianza y los que te la quitan.

Los que dan sin pedir a cambio y los que te piden el cambio.

Los que escogen una de dos y los que toman las dos.

Los que se asoman por la ventana y los que se salen por ella.

Los que hacen, se reproducen y mueren y los que nacen, producen y nunca mueren.
Enviado por Fabio Donado

Estan en la vida los que siguen el camino y terminan perdiendose y los que abren el camino y porque han decidido seguir a Jesús quien es el verdadero camino. A estos últimos nada ni nadie, los hace retroceder. Decide hoy los del segundo grupo y verás un cambio total en tu vida.

Dios bendice a quienes no siguen malos consejos ni andan en malas compañías ni se juntan con los que se burlan de Dios.

Dios bendice a quienes aman su palabra y alegres la estudian día y noche.
Son como árboles sembrados junto a los arroyos: llegado el momento, dan mucho fruto y no se marchitan sus hojas. ¡Todo lo que hacen les sale bien!
Con los malvados no pasa lo mismo; ¡son como el polvo que se lleva el viento!
Cuando sean juzgados, nada los salvará; ¡esos pecadores no tendrán parte en la reunión de los buenos! En verdad, Dios cuida a los buenos,
pero los malvados se encaminan al fracaso.


Salmo 1

tomado de:
http://www.renuevodeplenitud.com